martes, 1 de abril de 2008

Un túnel por recorrer.

Es una tarde fría, en las montañas del norte, el joven explorador descubre unas inscripciones en el fondo de una cueva, bajo un umbral que no se atrevía a cruzar, tomo pluma, papel y copio sus palabras.
Al reunirse bajo el ocaso con una vieja amiga, compartió la breve historia de la cual había tomado nota.
La joven, atenta, escucho con placer sus palabras.
Y así, comenzó a leer:

"El túnel es húmedo, angosto, y no se ve el final, se percibe una leve brisa que entra por el mismo umbral por el que pasamos, es esta la esperanza de que hay una salida...
Algo nos confundió..., la luz del sol, el bosque y sus animales... el cielo con sus estrellas, por mas que caminamos en dirección al Sur por muchos senderos diferentes, terminamos por comprender que seguíamos en aquel túnel, aunque en un espacio físico totalmente diferente, un clima adorable, el alba sin limites.
Así llegamos a comprender que este túnel era nuestro tiempo, nuestro destino, nuestra vida, y una pura tristeza invadió mi corazón cuando en su mirada percibí cual era la salida..., y de repente sentimos la luz al final del sendero. Con una suave caricia arrastraste mi alma al centellante fuego blanco.
..."

- Eso es todo, querida mía, una profunda nostalgia me invade por dentro al haber pronunciado estas palabras en tu presencia... -

- A mi al contrario... querido mío, es tiempo de que esa puerta vuelva a ser cruzada, es el momento en que juntos comprenderemos estas palabras -

Así ambos al cabo de un rato, se encontraban bajo el umbral, en el húmedo túnel de angostas paredes. Sintieron la suave brisa que los guió hasta desaparecer.

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